Welcome to my mind-heart

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lunes, 13 de mayo de 2019

Nunca es tarde.


Nunca es tarde


Si de algo estoy segura, es que nunca es tarde.
Nunca es tarde para conseguir todo aquello que deseas, por lo que luchas, por lo que quieres.
A veces, hay dificultades en nuestro camino que nos hacen reflexionar si realmente podemos. Pero sí, se puede. Una mente positiva atrae todo aquello que deseamos. Cambiar nuestro concepto de la vida, hace que recibamos buena energía, hace que luchemos con ganas, aunque a veces pensemos que nos estamos fallando.

La vida nos pone en continuas pruebas, cada derrota, cada altibajo, no es nada más que superación a uno mismo. Cada cosa, tiene su tiempo. Si para ti no lo es hoy, ahora, pero lo deseas tan fuerte… lo conseguirás mañana. Solo espera que la vida recompense todo tu esfuerzo, todas tus ganas. No te apresures a pensar que te has fallado, que podría haber sido si no fuese porque… da igual. En esta vida, a veces tenemos que sacrificarnos por ciertas cosas antes que otras. Pero lo que está claro es que todo es posible. Si quieres algo, ve a por ello. Si hay algo que te lo impide, trata primero de derribar esa barrera. Nunca desvanezcas, nunca te rindas.

Los problemas que se pueden solucionar con dinero, no son problemas. No lo son. Y por mucho que pienses podría haber hecho esto si hubiese tenido dinero. Esto no me faltaría si tuviese dinero. ¿Alguna vez te has preguntado que es el dinero? Realmente nunca dejare que algo material me limite, me deje paralizado, me pare los pies.

Yo misma muchas veces me siento perdida. Creo que pierdo demasiado mi tiempo, sin rumbo, sin saber a qué dirección ir, si estaré haciendo lo correcto… no paro de pensar en el futuro, y agobiarme en el presente.

¿Acaso es la vida que merezco?

He luchado por tener lo que quiero; en el camino he llorado, he reído, he tenido muchos altibajos… pero siempre, he terminado consiguiendo aquello que me proponía. Y si alguna vez no lo he conseguido, ha sido porque mis ganas no han sido suficientes. No puedo culpar a otros factores, porque aunque lo haga, todo depende de mi. 
De cómo actúe yo con la vida.

Hay que luchar, no rendirse, hacer todo lo que este posible en nuestras manos, hasta conseguir todo aquello por lo que luchas.
Llorar a veces es sano, nos ayuda a expulsar nuestras emociones interiores, a llegar a conclusiones y conectar con nuestro yo interior. Pero no hay que lamentarse. De toda experiencia negativa siempre hay algo positivo, un aprendizaje. 
Nada malo que nos pase, es para perjudicarnos, si no para crecer.

Tú puedes con todo;

 nunca es tarde para acabar una carrera, nunca es tarde para ser agradecido, para pedir perdón, para bendecir lo que tenemos, para desahogarnos, para formarnos constantemente, para crecer en valores, para valorar lo que tenemos, para sentirnos libres, para luchar por lo que queremos.

Nunca es tarde, si no te limitas tú, que es lo único que puede hacerlo.
No dejes que lo demás lo haga.

Confía en ti.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Una calma inalcanzable

Sociedad de masas. 
Sociedad ensimismada. 
¿A caso podemos escapar de eso? 
Desde que nacemos estamos controlados. Se contagia de generaciones a generaciones el control de las mentes. ¿Crees que no controlan también la tuya? 
Todo el mundo queriendo ser libre, y estamos atados desde que nacemos. 
¿Es mejor vía vivir ensimismado en el conformismo; o ser consciente de ello y vivir en una continua lucha interna con impotencia al ver tu alrededor?

domingo, 16 de septiembre de 2018

Querer y no poder, ¿verdad o miedo?

Querer y no poder, ¿verdad o miedo?

A veces, y sólo a veces, observo mi alrededor y soy consciente de lo mucho que ha cambiado mi vida. Unas veces me preocupa, otras tantas sin embargo me equiparo como un pájaro.
Aquel ser vivo libre, que vuela sin parar, sin mirar alrededor y sin detenerse a pensar lo rápido que transcurre el tiempo. 

Así soy yo, tan imperfecta y fanática de lo que nos regala la vida.
Me encanta prestar atención al sonido de las olas del mar, observar embelesada cada movimiento de estas y contemplarlas a manera que llegan hasta la orilla y se funden con la arena; sentir el aire; hallar como el oxígeno embiste mis fosas nasales y respiro. Aire puro, aunque a veces no tan limpio. Pero supongo que es tan paradójico como la vida, aquel oxígeno que nos deja vivir pero a la vez nos contamina. ¿Y quienes son los culpables? Nosotros. Como lo soy yo de este desastre emocional.

Me dedico a querer vivir experiencias, a querer volar como los pájaros e ir a lugares desconocidos y querer conocer todas sus maravillas y culturas. ¿Por qué el ser humano es tan diferente y a la par tan semejante? Será que respiramos el mismo oxígeno. Aquel que a veces me consume cuando lo tomo de bocas desconocidas y no de la suya. Y cuando digo suya, hablo del amor, y no de nadie en particular. O sí, no lo sé.


Me cuestiono si querer y no poder es verdad o miedo. 
El miedo de que te vuelvan a tocar esas manos, con tal delicadeza como Michelangelo Buonarroti esculpió a David. 


El miedo a sentir aquello que te perturba la mente, que te hace accionar con impulsos, con los sentimientos, con las emociones. Y es que, observo todo lo que ha cambiado mi vida, que ni me reconozco. Yo, enamorada de la vida pero sin creer en un amor fiel, sólo al de uno mismo, ¿que triste verdad? Mis ojos han visto tantas cosas, que me limito a andar sola, a confiar cuanto menos, no vaya ser que me decepcionen una vez más. Siempre he, defendido el amor a capa y espada, como cuál luchadora nata. Pero  esta vez no. Las cosas han cambiado, y me duele. Me duele porque es tan bonito, real y vivo sentir hacia alguien que es duro pensar que todo eso es ficticio. Nos dejamos llevar por impresiones, creencias, gustos, apariencias. 

Y me pregunto, ¿a quién se escribe cuando no se ama? Acaso, ¿existe un futuro sin humanidad? 


Que cobardes. Y me incluyo, porque ando mirando en los ojos de la gente brillo, aquel que le falta a veces a mi vida para completarse. Y siempre es a veces, porque me he acostumbrado a estar sola, o eso creo. Pienso que la vida es mejor así, teniendo las complicaciones de una misma, y no por lo demás. ¿Egoísmo? Puede ser también. Pero me he aprendido a querer, y desde luego lo que sé, es que hay que quererse primero uno mismo lo suficiente para querer a los demás después. Y en este orden, sin anteponer a nadie. De ahí vienen los errores. La vida de uno mismo es la más valiosa, así que quiérete. Y si ya lo haces, quiérete más. 

Creo que cuando no se ama, no se escribe a nadie, solo se escribe a aquellos sentimientos que sentiste, que te hicieron sentir un cosquilleo en el estómago de nervios; que te temblaban las piernas, se te caían las bragas; y te brotaba una sonrisa pícara a la vez que te sonrojaban las mejillas,como tal idiota, del gusto.


Me refugio en abrazos con tanto deseo, que a veces, se me olvida el tiempo. 

Aquel que transcurre tan rápido que cuando menos lo esperas te das cuenta de lo que tienes y lo que eres. Aquella persona a la que un día destruyeron el corazón en minúsculos pedazos y ha sabido con coraje afrontarlo. Y que bonito. Que bonito haber estado rota por completo y ahora sentir la vida con otro tacto, con otro olor. Porque aunque con lágrimas a veces lo recuerde, el dolor ya no escuece, solo me reconforta poder haber aprendido una vez mas.

Y no sé si será verdad que alguien llegará, no sé si es miedo a volver a tener que construir de nuevo confianza, miedo de nuevo. Pero lo que sí se es que ser quien soy ahora, para mi lo es todo.


Londres, 16/09/2018


lunes, 18 de enero de 2016

¿Os habéis sentido alguna vez un zapato?

Zapatos, ahí están siempre, acompañándonos en cada paso que damos; en cada momento vivido. 
Nos ayudan a correr, a andar, nos llevan a los mejores lugares, como también nos hacen pisar los peores sitios, o sufrir algunos dolores; pero casi siempre te salvan; aunque algunas veces te calen. Porque nos mantienen calientes, pero también nos trasmiten el frío.
Unos zapatos. Aquellos insignificantes zapatos que nos acompañan a todos lados y están siempre con nosotros, e incluso se les puede tener cariño, pero aquellos que al fin y al cabo acaban destrozados por tu bienestar, solo y exclusivamente por tu bienestar y el último refugio que tienen es un lugar sucio y oscuro.

¿Os habéis sentido alguna vez un zapato?
Verónica Msoto





lunes, 24 de febrero de 2014

Aún no es suficiente.

Y cuando menos lo esperaba, de repente,  después de mucho tiempo creyéndome que podría estar mejor, apareces.  

Apareces, en un mundo irreal, donde un simple no, no sirve de excusa y por eso llama a la distancia, aquella que nos separa aún más,  aquella que te hace reconstruir tu vida conociendo a otra persona. 

Y yo... ¿yo? ¿alguna vez importe en esta historia tan irreal? Tan irreal como los sueños que te atreves a robarme, donde las caricias que me ofrecías impregnan cada detalle en ese mundo que no existe, pero que cuando menos lo espero apareces.

¿Por qué te atreves? 
Entras, sin llamar a la puerta, ni si quiera pedir permiso por si mi corazón aún no esta rehabilitado de tus rechazos, de tus palabras, de tener que olvidar e ignorar cada huella que dejaste en él con tus labios,  con la forma tan delicada de tocarlo.

¿Qué castigo es este?  Que te entrometes, y me haces preguntarme como te irá todo, si en ese mismo instante que soñé contigo estarías abrazado a otra mujer, o necesitando tal vez un abrazo,  uno de los que yo me muero de ganas por darte y no de forma cualquiera sino queriéndote por si acaso te sientes tan sola como yo.

El problema no es mi soledad por falta de hombres, el problema soy yo, que aún no a habido hombre alguno que me haga sentir como tú y ese es mi problema.
Sola, aquí un martes 25 de febrero a las 00:57, me dispongo a pensar en ti, en lo que me gustaría que estuvieses en mi cama. En mi vida.

Verónica Msoto

viernes, 28 de diciembre de 2012

Cuando digo nada.

Cuando digo nada; nada es todo, nada hay que hacer y todo esta perdido.
... Buenas noches, por decir algo, y ser positiva dentro de lo que cabe.



Verónica Msoto

Me siento firme en mis palabras.

Recién salida de la ducha, con el cabello completamente mojado, aún noto como las gotas de agua se escabullen de mi cuerpo intentando esfumarse mientras se deslizan por él.
Supongo que sólo intentaba aclarar sutilmente mis pensamientos bajo el agua, cuando de repente apareció mi subconsciente de manera ingenua y ocurrente. No había otro momento, tenía que aparecer justo cuando estaba pensando en él, en aquel chico que marcó mi vida y aún lo sigue haciendo con esa estúpida mirada que me ofusca y desorienta.

Mientras me duchaba, pensaba cómo hacer para que él vuelva a mí. Estúpida yo, que aún después de tantos no, sigo engendrando la idea de que aún quede la mínima posibilidad para tenerle de nuevo entre mis brazos.

Escribiendo ésto, se evade de mí una insignificante sonrisa irónica. Me hace gracia que aún siga pensando en estas cosas después de casi ya tres años.
Desde hace unos días, una aglomeración de pensamientos perturban mi estado. La desesperación coadbuya  mis ganas de renunciar una vez más; pero siempre aparecen inocentemente mis ilusiones, aquellas que aún abatidas y decadentes siempre se yerguen.

Me siento preparada para una relación estable. Sí, he dicho estable. Tal vez otorgue la culpa de mi nostalgia a las navidades o quizás al invierno. Conjeturo que todo es cuestión de echarle la culpa a una estación del año.

Me siento firme en mis palabras, 
mis ideas se presentan claras y concisas, se lo que quiero y lo que no quiero. En realidad, no sé sí esto es bueno, ya que ser exigente se ha puesto a la orden del día en este corazoncito exhausto que late sin parar.

¿Qué pienso? ¿Qué tengo claro? ¿Por qué me siento tan firme ahora? 
Pienso, y a la vez siento, que su amor es lo único que me sacia; tengo claro que él cubre todas las expectativas que necesito en un hombre, aunque haya defectos que le hagan perfecto, por lo menos para mí, me gusta todo él, él entero. Me siento tan firme en mis palabras porque me doy cuenta que por mucho que transcurra el tiempo nunca le olvido, increíble ¿verdad?.

Me he cansado de fallar y follar, 'ir de flor en flor' sólo deja rastro de experiencias vividas sin más; afirmo que lo único que realmente te llena es estar locamente enamorado. 
Tengo unas irremediables ganas de tenerle entre mis brazos, y pasa a ser directamente proporcional a las ganas de tenerle entre mis piernas.

Esa irremediable y nerviosa sensación que siento al verle. 

Lo único que me apetece es inhalar su cuerpo, como cual droga que esta dentro de mí, incrustada en todos los huesos que componen mi cuerpo. Maldita nicotina que aún sabiendo que me ahoga no puedo dejar de desearla.
Le deseo, quiero hacerle el amor apasionadamente mientras de fondo se escucha "773 love" de Jeremih. Sus manos deslizándose perfectamente por las esquinas de mi piel difuminándose con sus dedos, aquellos que una vez hacían que mi cuerpo se retorciera y estremeciera entre las sábanas de su cama. Me pilla desprevenida su gran capacidad de ruborizarme con las acuarelas de su lengua, esa manera de combinar a la perfección sus dientes con mi clavícula.
Deslizar mi mano por todo su cuerpo,  mientras su respiración choca efusivamente entrecortada contra mi nuca, mientras sus frías manos aprietan mis mechones de pelo que se escapan de la coleta que tengo puesta.
Su maldita voz juega con mis cinco sentidos, me saca de mis casillas y me altera a cien por hora.

Ay, la vie. 
Mi conciencia siempre apareciendo en mis pensamientos, balanceándose entre mí pretendiendo dar solución a todos mis problemas.
Joder, si es que me dueles y ya no sé ni como, ni cuándo ni dónde.

"Todo esto me pasa por ser masoquista, y por cultivar una conciencia de igual calibre; por mucho que le duela el pecho seguirá fumando. Al igual que yo, que por muchas veces que me rompan en el mismo sitio, en la misma fecha y en el mismo lugar seguiré pensando que ha sido una curiosa y rara coincidencia. Una más de tantas..."



Verónica Msoto